Redacción | Cronista Noticias
Ciudad de México.— Operar las nuevas unidades eléctricas que conectan el centro de la capital con el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) implica enfrentar el corredor vial más complicado de la metrópoli, donde confluyen comercio ambulante, transporte público y privado, peatones y cargadores de mercancía.
De acuerdo con Daniel Quezada, gerente general de Conexión Centro Aeropuerto (CCA), los operadores deben maniobrar autobuses de hasta 15 metros de longitud en vialidades saturadas del Centro Histórico, particularmente en avenidas como Hidalgo, Eje Central, Belisario Domínguez y República de Venezuela, zonas donde el carril preferente no está confinado.
Durante temporadas de alta afluencia, como regreso a clases o Navidad, gran parte del trayecto se realiza prácticamente a paso peatonal, lo que incrementa retrasos, roces y accidentes de tránsito, aun cuando las unidades cuentan con prioridad de circulación.
Ante este escenario, los operadores reciben una capacitación especializada de hasta 30 días, considerada la más extensa dentro del sistema Metrobús, con el objetivo de garantizar seguridad y eficiencia en una de las rutas con mayor complejidad operativa de la ciudad.
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